miércoles, 31 de octubre de 2012

Miércoles de poniente


Miércoles, ese día que está en medio de la semana, en el que te dices: "¡uuf! ya ha pasado el lunes y martes, ahora sólo queda el jueves y viernes para el fin de semana". Pero, en esta ocasión no ha sido cualquier miércoles: nos acompañaba un presente y refrescante viento del oeste, cielo despejado y estábamos un poco revoltosos en clase porque, los dos siguientes días, haríamos puente.

Empezamos con una clase de ciencias sociales bilingüe, seguida de  una hora de inglés que siempre se nos queda corta pero se hace eterna, algunos miramos por la ventana las despeinadas palmeras de vez en cuando. Un poco nerviosos, después de que el timbre suene, recogemos y todos estamos en el pasillo preguntándoles a los compañeros del C:"¿Qué tal el examen?", "¿Era difícil?", y había respuestas poco apetecibles como: "Sí, era difícil, espero no haber suspendido" "Jooo, ¡ya veréis!" y otras más interesantes: "No mucho, caen las partes del oído, las de una onda sinusoidal y cosas parecidas" "También vocabulario en inglés y pentagramas, no os desesperéis, no es complicado". Bueno, llegó la hora de saberlo, y estaban en lo cierto, porque a mí, personalmente, no me ha parecido difícil. A los demás no creo que les haya resultado muy complejo, porque no hemos tardado en sacar lo deberes para aprovechar el tiempo que ha sobrado.

El recreo, ¿por fin?, no del todo, estábamos castigados por hablar demasiado el día anterior en plástica, ¡buenas noticias!, el castigo queda levantado, pero el lunes si estamos penalizados, en fin, no está tan mal del todo, podemos aprovechar para quitarnos tarea.

Después de esta media hora descansando y sorprendernos por ver chicos y chicas por el instituto disfrazados de un poco de todo (había vampiros, unos se paseaban en pijama, otros del Diablo y con diversas caretas, por ser hoy Halloween), nos dirigimos a clase para esperar a nuestra tutora e irnos a visitar la exposición de cuadros sobre la violencia de género. Pero, finalmente, nos enteramos de que no hay salida porque ya se ha retirado la galería. Cada uno se va a la clase que le corresponde, media aula se queda vacía, les tocaba religión y la otra media sentada leyendo, otra contestando los ejercicios de otras asignaturas,etc.

Ahora a lengua. Hablamos de las actividades que teníamos que hacer para hoy, nos manda unas para hacerlas en clase y se nos pasa la hora volando.

Naturales... ¡última hora! Qué rápida se ha pasado la mañana. Perdemos media hora de reloj por problemas técnicos,  y lo que queda de tiempo lo dedicamos explicaciones sobre sobre solsticios y equinoccios.

Suena el timbre de las tres menos cuarto y nos vamos contentos a casa, podemos disfrutar de otro puente más de cuatro días. 

2 comentarios:

  1. Gracias, Emma, por traernos, junto al viento de poniente, esta crónica tan hermosa.

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